Hoy vamos ha preparar una rica y fácil tarta, que como su nombre
dice es mágica. Lo de mágica es porque una vez horneada quedan tres texturas,
en la parte inferior una capa densa, cremosa en el centro y en la parte
superior un bizcocho muy esponjoso. Una cosa muy importante a la hora de
preparar esta tarta, es el tamaño del molde, pues si es muy grande, nos quedara
más baja y menos esponjosa en la parte superior. Esta buena receta la he visto
en el blog (porque me gusta lo fácil), un blog el cual recomiendo que visitéis
pues tiene cosas buenísimas y fáciles de preparar.
INGREDIENTES:
-
4 Huevos (separadas las claras de las yemas)- 500 ml Leche
- 150 g Azúcar
- 125 g Mantequilla
- 115 g Harina
- 1 Cucharada de agua
- 1 Cucharadita de esencia de vainilla (también puede servir azúcar vainillado)
PREPARACIÓN:
Lo primero que hacemos es encender el horno a 160º, para que se
nos vaya precalentando. Seguidamente cascamos los huevos y separamos las claras
de las yemas. Las yemas las ponemos en un bol y las claras las reservamos para
utilizarlas mas adelante. En el bol donde hemos puesto las yemas, añadimos los
150 g de azúcar, la cucharada de agua y la esencia de vainilla, con ayuda de
unas varillas o mejor aún una batidora de varillas, mezclamos bien, hasta
conseguir una crema blanquecina. Seguidamente derretimos los 125 g de
mantequilla en el microondas o al baño maría y dejamos enfriar. Una vez fría
vertemos la mantequilla en el bol y seguimos mezclando con las varillas.
Cuando
este bien mezclado, entibiamos un poquito la leche en el microondas y la
añadimos al bol y seguimos batiendo bien todos los ingredientes (La leche la
echamos un poquito tibia para que no se nos endurezca la mantequilla).
Seguidamente tamizamos los 115 g de
harina y la añadimos al bol, de poco en poco sin dejar de batir, hasta
conseguir que estén bien ligada y sin grumos.
Seguidamente ponemos en un bol
las 4 claras y con ayuda de las varillas las montamos hasta que estén a punto
de nieve. Cuando estén las claras a
punto de nieve, las añadimos al bol donde tenemos la mezcla que hemos preparado
anteriormente, pero esta vez no las mezclamos con las varillas, si no con una
lengua de silicona o cuchara, vamos mezclando con movimientos envolventes, para
evitar que se bajen las claras lo menos posible.
Una vez que tengamos las
claras bien integradas con el resto de ingredientes, engrasamos un molde con un
poquito de mantequilla y le espolvoreamos un poquito de harina. El molde tiene
que tener un tamaño aproximado de unos 20 o 22 cm, no tiene que ser desmontable
pues esta tarta se sirve directamente del molde. Seguidamente vertemos en el
molde nuestra mezcla. Metemos en el horno que
ya estará precalentado a 160º, durante aproximadamente 50 o 60 minutos.
De todas las formas estamos un poquito pendientes y cuando veamos que toma un
color dorado, pinchamos con una aguja de punto, o la punta de un cuchillo y si
vemos que sale limpio, estará lista nuestra tarta.
Con esto solo nos queda
sacar del horno, dejamos enfriar y decoramos con un poco azúcar glass. Esta
tarta se toma fría por lo cual la metemos en el frigorífico, hasta la hora de
servirla.
Mágica ¡Verdad!


















































