La receta de hoy es una rica tapa o aperitivo, ideal para picoteo antes de
la comida e ir abriendo boca. Se trata de unos mejillones en salsa picante que
esta para chuparse los dedos. Si no os gusta el picante podéis suprimirla la
guindilla y el pimentón picante, pero creo que pierde la gracia, aunque el
resultado es también muy bueno. Una cosa muy importante a tener en cuenta, es
desechar los mejillones que estén rotos o abiertos, también procurar limpiarlos
muy bien. Espero que os guste esta sencilla receta de mejillones con salsa
picante, teniendo en cuenta que la podemos adaptar a nuestro paladar, añadiendo más o menos picante.
INGREDIENTES:
- 2 k Mejillones
- 400 g Tomate natural
triturado (un bote)
- 250 ml Vino blanco
- 1 Cebolla (más bien
grande)
- 2 o 3 Ajos
- 1 Guindilla de cayena
- 1 Cucharada de harina
(sopera)
- 1 o 2 Hojas de laurel
- 1 Cucharadita de pimentón
picante (de las de café)
- 1 Cucharadita de pimentón
dulce (de las de café)
- Perejil fresco
- Aceite de oliva
- Pizca de azúcar
- Sal
PREPARACIÓN:
Empezamos nuestra receta
limpiando muy bien nuestros mejillones, quitándole las barbas o pelillos y
raspando bien la concha. Una vez limpios los lavamos bajo el grifo con
abundante agua. Los mejillones que veamos que están rotos o abiertos los
desechamos. Seguidamente ponemos en una cacerola los mejillones limpios, los
250 ml de vino blanco, las 2 hojas de laurel y un poquito de sal, llevamos la
cacerola al fuego y los cocemos al vapor, retiramos del fuego cuando veamos que
están abiertos. A continuación les quitamos una de las cascaras y reservamos
los mejillones junto con el caldo de la cocción.
A continuación pelamos y
picamos finamente nuestra cebolla y los ajos. Ponemos un poquito de aceite de
oliva en una cacerola, la llevamos al fuego no muy alto y añadimos la cebolla
picada, los ajos y la guindilla de cayena. Salamos un poquito y pochamos todo
dándole vueltas de vez en cuando aproximadamente 8 o 10 minutos, hasta que
veamos que la cebolla esta pochada y transparente.
Una vez que la cebolla esta
pochada añadimos a la cacerola la cucharada de harina, sofriéndola un poquito
junto a la cebolla, para quitarle el sabor a cruda, tener cuidado de que no se
os queme la harina. Seguidamente añadimos a la cacerola los 400 g de tomate
triturado, dejándolo sofreírse unos 5 minutos, dándole vueltas de vez en
cuando. A continuación añadimos a la cacerola 2 vasos del caldo de la cocción
de los mejillones que hemos reservado anteriormente, colándolo previamente para
que no contenga arenilla o algún trocito de concha de los mejillones, añadimos
la pizca de azúcar para quitarle la acidez al tomate y dejamos cocer unos 5 o 6
minutos.
Pasado este tiempo añadimos la cucharadita de pimentón picante y la
cucharadita de pimentón dulce, damos un par de vueltas retiramos la cacerola
del fuego y con ayuda de la batidora trituramos todo muy bien.
Una vez
triturado con ayuda de un colador colamos, para que nos quede una salsa fina y
sin tropezones. A continuación ponemos nuestros mejillones en una cacerola o
cazuela, cubriéndolos por encima con abundante salsa y los dejamos reposar para
que tomen el sabor de la salsa.
Antes de servir los mejillones los calentamos
un poquito, picamos un poco de perejil fresco y se lo espolvoreamos por la
superficie.
Con esto solo nos falta llevar a la mesa y disfrutar de estos ricos
mejillones en salsa picante.





























