Hoy vamos a preparar
unas sencillas y exquisitas rosquillas de anís, que están muy buenas. Como os
comento en la receta la masa no tiene que quedar muy dura, por lo cual no es
necesario amasar con las manos, simplemente una vez que la tenemos echa,
tapamos con film y dejamos reposar en el frigorífico. A la hora de hacer las
rosquillas nos untamos un poquito de aceite en las manos, para evitar que se
nos pegue. Como veréis lo ideal es formar bolas, y con el dedo hacerles un
orificio formar la rosquilla y freírlas.
Al estar la masa tierna, la rosquilla sale muy blandita y nos aguantan blandas,
bastantes días, pero me temo que esto no lo vais a poder comprobar, pues os las
comeréis enseguida.
INGREDIENTES:
- 400 g
de Harina de trigo
- 3
Huevos
- 100 g
Azúcar
- 50 ml
Leche
- 50 g
Mantequilla
- 30 ml
Anís
- 1
Sobre de levadura química (tipo Royal)
- Ralladura
de la piel de un limón
- Ralladura
de la piel de una naranja
-
Aceite de girasol (para freírlas)
- Azúcar
(para rebozarlas)
PREPARACION:
Lo
primero que hacemos es preparar todos los ingredientes, para que a la hora de
preparar nuestra receta, ahorrar tiempo. Seguidamente con ayuda de un rallador
rallamos la piel, del limón y la naranja. A continuación ponemos en un bol los
50 g de mantequilla y la fundimos en el microondas, una vez fundida reservamos,
para que se vaya enfriando.
A continuación ponemos en un bol amplio los 3 huevos,
la ralladura de la naranja, la ralladura del limón y los 100 g de azúcar.
Con
ayuda de unas varillas o un tenedor mezclamos bien, hasta que esté todo bien
integrado y veamos que los huevos
blanquean un poco.
Seguidamente añadimos al bol el 50 ml de leche, los 30 ml de
anís y los 50 g de mantequilla que hemos derretido anteriormente y ya estará
fría. Con ayuda de las varillas o el tenedor volvemos a mezclar bien todos los
ingredientes, hasta que se integren bien.
A continuación juntamos el sobre de levadura con los 400 g de harina,
y con ayuda de un colador la tamizamos sobre el bol, donde tenemos el resto de
ingredientes. Mezclamos removiendo todo bien con un tenedor o una cuchara de
madera, hasta que la harina se integre y no tengamos grumos, veremos que nos
queda una masa un poco blanda y que se pega un poquito, pero no importa.
Una
vez lista nuestra masa, la tapamos con film de cocina, metemos en el
frigorífico 2 horas.
Pasado este tiempo
sacamos nuestra masa del frigorífico, nos
lavamos bien las manos y nos las untamos con un poquito de aceite, para
que la masa no se nos pegue y vamos formando bolas con nuestra masa, según las
vamos formando las dejamos sobre un papel sulfurizado (papel de hornear). Las
bolas no tienen que ser muy grandes pues luego al freír suben. Una vez que
tenemos las bolas echas, ponemos abundante aceite de girasol en una sartén y la
llevamos al fuego. Cuando el aceite está caliente cogemos las bolas y con ayuda
del dedo, perforamos un agujero en el centro, estiramos un poco dándole vueltas
sobre sí misma y formamos una rosquilla, que vamos echando en la sartén, para
freírlas, cuando estén doradas por un lado le damos la vuelta, para que se
hagan por el otro lado. El aceite tiene que estar en su punto, porque si está
demasiado caliente, se tostaran por fuera, pero por dentro estarán crudas.
Según
las vamos friendo las sacamos, sobre un papel de cocina, para que escurran el
exceso de aceite, una vez escurridas las pasamos por azúcar que tenemos
en un plato.
Con esto solo queda degustar estas deliciosas rosquillas, con el
toque de anís que están de vicio.








































