Hoy vamos a
preparar un rico dulce que es muy habitual en la zona de Cataluña. Es una coca
alargada y muy fina, barnizada con aceite, azúcar y anís, formando una capa
transparente y caramelizada, de ahí viene su nombre de coca de vidre o cristal,
por que se forma una especie de barniz duro. También tiene un sabor y aroma muy
bueno que le da el anís. El truco o secreto para que estas cocas estén de
vicio, es cuando pasemos el rodillo a la masa, para alargarlas, dejarlas cuanto
más finas o delgadas mejor. Una coca que al comerla esta dura pero se
rompe con facilidad.
INGREDIENTES:
- 350 g Harina de fuerza
- 180 ml Agua templada
- 25 g Mantequilla en pomada (a
temperatura ambiente)
- 15 g Levadura fresca
- 8 g Sal
- 8 g Azúcar
- Aceite de oliva (para pintar
las cocas)
- Azúcar (para espolvorear las
cocas)
- Un poquito de anís dulce
- Puñadito de piñones
PREPARACIÓN:
Lo
primero que hacemos es en un bol amplio y ayudándonos de un colador tamizar los
350 g de harina junto con los 8 g de sal, una vez tamizado mezclamos un
poquito. A continuación añadimos al bol los 25 g de mantequilla en pomada y los 8 g de azúcar.
Seguidamente ponemos en un recipiente los 180 ml de agua templada y diluimos en
ella los 15 g de levadura fresca, una vez disuelta la levadura añadimos al bol.
Seguidamente mezclamos bien todos los ingredientes con ayuda de un tenedor.
Una
vez que veamos que no podemos seguir amasando en el bol, ponemos nuestra masa
sobre la mesa de trabajo bien limpia, y continuamos amasando con las manos,
unos 8 minutos aproximadamente, hasta que tengamos una masa elástica y homogénea,
si fuera necesario enharinamos un poquito la mesa de trabajo, para que la masa
no se pegue, yo con estas cantidades no me ha sido necesario. Una vez que
tengamos la masa formamos una bola, la tapamos con un paño y dejamos reposar
unos 30 minutos.
Cuando falten 10 minutos de reposo de nuestra masa, encendemos el horno a 200º, por
arriba y por abajo para que se vaya precalentando. Una vez que nuestra masa a
reposado la dividimos en unas 6 porciones iguales.
Seguidamente espolvoreamos un
poquito de harina en la mesa de trabajo y con ayuda de un rodillo o una botella
de cristal, vamos estirando nuestra masa dándoles una forma alargada, ovalada y
fina (contra más fina quede mejor).
A continuación forramos nuestra bandeja de
horno con papel de horno (papel sulfurizado), y ponemos en ella la masa bien
estirada. Seguidamente ayudándonos de una brocha de silicona, pintamos nuestras
cocas con aceite de oliva, una vez pintadas con el aceite le ponemos unos
poquitos piñones, repartidos por toda la superficie. A continuación le
espolvoreamos por toda la superficie azúcar, a gusto de cada uno, yo le he
echado bastante azúcar. Seguidamente metemos en el horno que ya estará precalentado
a 200º y horneamos unos 15 aproximadamente, dependiendo de cada horno.
Una vez
que estén doraditas sacamos del horno y las rociamos o pintamos con un poquito
de anís (veremos cómo se cristaliza al rociarle el anís), en ese momento despedirá
un aroma irresistible.
Volvemos a meter en el horno un par de minutos más o
hasta que esta dorada a vuestro gusto (mejor doraditas que blancas). A continuación pasado este tiempo, sacamos del horno y dejamos
enfriar hasta la hora de comer (si aguantamos).








