Hoy más que una receta os quiero
presentar un pescado muy difícil de conseguir, y que no se sabe si esta mejor
su carne o su piel. Son unos pececillos de escamas rojizas y
ojillos saltones, entre 12 y 16 centímetros de largo. Este
pescado es rojo por fuera y blanco por
dentro, es de una textura dedicada, yodada y muy sabroso, es muy escaso y su
precio muy elevado, a veces supera los 100 € el kilo. Se le conoce por varios
nombres, galán, raón, raó, pez navaja, papagayo, pez loro, pinta, roso
dependiendo de la zona, su nombre científico es
xyrichthys novacula.
Se
pescan con anzuelo, uno a uno, y como tienen rango de pesca deportiva no pueden
comercializarse. Donde más se suelen encontrar es en las Islas Baleares, también en algún
restaurante conocido del Maresme (Barcelona) o Almería. Es muy difícil encontrarlo en otras costas y aún
más difícil en los mercados, nadie los tendrá salvo que sean clandestinos. Yo tuve
la gran suerte de encontrarlos en Madrid en el mercado Maravillas y a un precio
muy razonable. Hay dos personas que les encanta este pescado, su majestad Don Juan Carlos o el pintor Miquel
Barceló, que tienen la suerte de comerlos cada año en Mallorca. La mejor
manera de cocinarlos son fritos en aceite de oliva muy caliente, yo les he
pasado por harina especial para pescado, pero normalmente no hace falta.
INGREDIENTES:
- Pez Lorito
- Harina especial para
pescado
- Aceite de oliva extra
- Sal
PREPARACIÓN:
Lo primero que hacemos es lavar
el pescado y dejarlo escurrir un poquito, para que suelte el agua.
A continuación
ponemos abundante aceite de oliva en una sartén y la llevamos al fuego,
mientras se calienta el aceite salmos un poquito y pasamos nuestro pescado por
un liviano rebozado de harina (especial para pescado).
Una vez que el aceite está bien caliente, freímos
el pescado por ambos lados, procurando dejarlos en su punto.
Una vez fritos
sacamos de la sartén y los ponemos sobre un papel de cocina, para que suelten
el exceso de aceite.
Con esto solo falta llevar a la mesa y disfrutar de este
maravilloso pescado, de carne muy blanca. Aun así lo mejor es su piel gelatinosa, que funde
en la boca, si tenéis el privilegio de probarlos su textura y su sabor os tendrán
obsesionados, deseando de volver a probarlos.
"TODO UN MANJAR"





