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03/12/2017

Pez Lorito, Raor, Papagayo, Pinta o Galán

Hoy más que una receta os quiero presentar un pescado muy difícil de conseguir, y que no se sabe si esta mejor su carne o su piel. Son unos pececillos de escamas rojizas y ojillos saltones, entre 12 y 16 centímetros de largo. Este pescado es  rojo por fuera y blanco por dentro, es de una textura dedicada, yodada y muy sabroso, es muy escaso y su precio muy elevado, a veces supera los 100 € el kilo. Se le conoce por varios nombres, galán, raón, raó, pez navaja, papagayo, pez loro, pinta, roso dependiendo de la zona, su nombre científico es  xyrichthys novacula. Se pescan con anzuelo, uno a uno, y como tienen rango de pesca deportiva no pueden comercializarse. Donde más se suelen encontrar es en las Islas Baleares, también en algún restaurante conocido del Maresme (Barcelona) o Almería.  Es muy difícil encontrarlo en otras costas y aún más difícil en los mercados, nadie los tendrá salvo que sean clandestinos. Yo tuve la gran suerte de encontrarlos en Madrid en el mercado Maravillas y a un precio muy razonable. Hay dos personas que les encanta este pescado, su majestad Don Juan Carlos o el pintor Miquel Barceló, que tienen la suerte de comerlos cada año en Mallorca. La mejor manera de cocinarlos son fritos en aceite de oliva muy caliente, yo les he pasado por harina especial para pescado, pero normalmente no hace falta.


INGREDIENTES:
- Pez Lorito
- Harina especial para pescado
- Aceite de oliva extra
- Sal

PREPARACIÓN:
      Lo primero que hacemos es lavar el pescado y dejarlo escurrir un poquito, para que suelte el agua.


      A continuación ponemos abundante aceite de oliva en una sartén y la llevamos al fuego, mientras se calienta el aceite salmos un poquito y pasamos nuestro pescado por un liviano rebozado de harina (especial para pescado).


Una vez que el aceite está bien caliente, freímos el pescado por ambos lados, procurando dejarlos en su punto.


      Una vez fritos sacamos de la sartén y los ponemos sobre un papel de cocina, para que suelten el exceso de aceite.


      Con esto solo falta llevar a la mesa y disfrutar de este maravilloso pescado, de carne muy blanca. Aun así lo mejor es su piel gelatinosa, que funde en la boca, si tenéis el privilegio de probarlos su textura y su sabor os tendrán obsesionados, deseando de volver a probarlos.


"TODO UN MANJAR"