Hoy vamos a preparar unos cortadillos de
aceite, típicos de Castilla la mancha. Este tipo de pastas o pasteles normalmente los encontramos, en las panaderías de los pueblos, incluso en los
conventos donde las monjitas se dedican a preparar, dulces muy ricos. La manera
y forma de hacerlos suele ser diferente en cada pueblo o localidad, con formas
diferentes, redondos, cuadrados, etc. Pero lo que no falta como base principal
de este rico dulce es un buen aceite de oliva.
INGREDIENTES:
- 550
g Harina de trigo
- 250
ml Aceite de oliva
- 100 ml Anís dulce (1/2 vaso)
- 1 Sobre de levadura en polvo (un sobre tipo royal)
- 2
Cucharadas de azúcar
- La piel de una naranja
- La piel de un limón
-
La ralladura de un limón
- Azúcar para rebozar
PREPARACIÓN:
Lo primero que hacemos es encender
el horno a 180º por arriba y por abajo, para que se vaya precalentando.
Comenzamos a preparar nuestra receta
pelando el limón y la naranja, procurando que tengan lo menos posible de la
parte blanca, pues esta amarga. Yo he utilizado un pela patatas y prácticamente
no coge nada de la parte blanca. Seguidamente vamos a aromatizar el aceite,
para ello ponemos en una sartén, los 250
ml de aceite de oliva, la llevamos al fuego y añadimos las cascaras de la
naranja y el limón, friendo a fuego no muy fuerte hasta que veamos que empiezan
a arrugarse y se secan (tenemos que tener cuidado de que el aceite no se nos
queme). Una vez frito el aceite retiramos de fuego y dejamos enfriar un poco.
Mientras tanto vamos rallado el otro limón, procurando rallar solo la parte
amarilla (yo lo he rallado directamente en el bol donde vamos a preparar la
masa).
A continuación en un bol ponemos
la ralladura de limón, el aceite frito colado, para que no caiga ningún resto
de las pieles, de naranja y limón, los 100 ml de anís dulce, las dos cucharadas
de azúcar y el sobre de levadura química.
Con ayuda de unas varillas o un
tenedor mezclamos bien todos los ingredientes, hasta conseguir que estén todos
bien unidos.
A continuación vamos añadiendo la harina poco a poco, mezclando
primeramente con un tenedor, y según se va formando la masa la vamos trabajando
bien con las manos (recordar de lavarnos las manos muy bien), hasta conseguir
una masa consistente, también podemos terminar de amasar en la mesa de trabajo
o encimera (veremos que es una masa que aparentemente se agrieta).
Una vez
lista nuestra masa espolvoreamos un poquito de harina en la encimera, o bien la
humedecemos con un poquito de aceite, para que no se nos pegue y con ayuda de
un rodillo, estiramos nuestra masa hasta dejarla de un grosor, de un poco menos
de 1 cm aproximadamente. Una vez estirada la partimos dándole la forma que más
nos guste (círculos, estrellas, cuadrados, etc.), aunque para este tipo de
pastas lo mejor creo que son cuadraditos o rectángulos.
Seguidamente cubrimos
nuestra bandeja de horno, con papel de hornear y vamos depositando en ella
nuestros cortadillos. Seguidamente metemos en el horno que tenemos
precalentado, a 180 grados por arriba y por abajo durante aproximadamente 15 o
20 minutos, pero como digo siempre no todos los hornos calientan igual, por eso
lo mejor es estar un poco pendientes y cuando veamos que se doran y cogen un
bonito color dorado las sacamos.
A continuación ponemos un poco de azúcar, en
un plato o bol y vamos rebozando en ella nuestros cortadillos.
Con esto solo
nos queda dejar enfriar un poco (si aguantamos) y degustar estos ricos y típicos
cortadillos.









