Hoy
vamos a preparar unas ricas y suaves croquetas, aprovechando unos restos de
pollo del cocido. Yo como tenia poco pollo y le he añadido también, un poco
jamón de york, pero no es necesario y podemos utilizar solamente pollo. El
calabacín les da una textura y suavidad muy buena, pasando prácticamente
desapercibido su sabor. Una cosa muy importante, para que la bechamel nos salga
sin grumos y suave, es no parar de darle vueltas, según la estamos cocinando.
INGREDIENTES:
- 100 g pollo (asado, cocido, etc.)
- 100 g Jamón york
- 1 Calabacín pequeño (200 g)
- 1 Puerro
- 1 Ajo
- 100 g Harina (unas 7 cucharadas)
- Leche (unos 750 ml aproximadamente)
- Nuez moscada (1/2 cucharadita de las de
café)
- 2 Huevos (para empanar)
- Pan rallado (para empanar)
- Harina (para empanar)
- Aceite de oliva
- Sal
- Pimienta molida
PREPARACIÓN:
Lo
primero que hacemos es preparar todos los ingredientes
que vamos a utilizar. Empezamos partiendo en trocitos pequeños el pollo y el jamón
de york, a continuación pelamos y partimos en daditos pequeños el calabacín,
lavamos el puerro desechando las partes verdes y picamos finamente, por ultimo
pelamos el diente de ajo y picamos.
Seguidamente ponemos en una sartén unas 10
cucharadas de aceite de oliva, la llevamos al fuego y añadimos el puerro picado
y el ajo, dejando pocharse todo a fuego no muy alto, dándole vueltas de vez en
cuando con una cuchara de madera. Una vez pochado el puerro añadimos a la sartén,
el calabacín picado, salpimentamos un poco y sofreímos todo junto unos 4 o 5
minutos, hasta que este todo pochadito, dándole vueltas de vez en cuando. A
continuación añadimos el jamón de york y el pollo picado, dándole un par de
vueltas con la verdura sofrita.
Seguidamente añadimos los 100 g de harina y sofreímos
todo junto unos 2 o 3 minutos, dándole vueltas continuamente, para que no se
nos queme la harina. Seguidamente añadimos un poco de leche y la pizca de nuez
moscada, seguimos dándole vueltas sin parar, para evitar que se nos formen
grumos.
Según se va espesando seguimos añadiendo leche poco a poco, seguimos
dándole vueltas, hasta conseguir el espesor deseado, una vez lista la bechamel
de nuestras croquetas, retiramos del fuego. Seguidamente engasamos con un
poquito de aceite una fuente, y vertemos en ella nuestra masa de las croquetas,
alisándola uniformemente con el reverso de una cuchara. Dejándola en la fuente hasta que se enfrié.
Una vez fría damos la vuelta a la fuente, sobre la mesa de
trabajo o en la encimera bien limpia. Con ayuda de un cuchillo o un corta
pastas, vamos cortando las croquetas del tamaño y la forma deseada. A
continuación ponemos en platos diferentes, los dos huevos batidos, la harina y
el pan rallado.
Seguidamente vamos pasando nuestras croquetas, siguiendo este
orden, por harina huevo y pan rallado.
Una vez que tengamos las croquetas
empanadas, ponemos abundante aceite en una sartén, la llevamos al fuego y una
vez caliente, vamos friendo las croquetas por ambos lados, hasta que se doren
un poco. Según las vamos friendo las vamos depositando sobre un papel de
cocina, para que escurran bien todo el aceite.
El motivo por lo que algunas están
mas doradas, es porque el pan rallado con el que están empanadas, tiene perejil
y ajo. Con esto solo nos queda servir y disfrutar de estas ricas y suaves croquetas.




































