Hoy vamos a preparar una rica tarta de queso y fresa,
fácil de hacer, rápida y fresca. Yo he
utilizado para la cobertura de fresas, un bote de fresas en almíbar, pero también
podemos utilizar, fresas naturales o gelatina de fresas siguiendo los pasos que
vienen en el embase para prepararla. También podemos sustituir el sobre de
gelatina neutra por laminas de gelatina (6 laminas). Si os animáis a
prepararla, veréis que es una tarta muy suave y nada empalagosa.
INGREDIENTES:
- 200
ml Leche
- 250
ml Mascarpone (o queso de untar)
- 200
ml Nata liquida
- 100 g Azúcar
- 8 Láminas de
gelatina
- 1 Bote fresas en almíbar
(peso neto 420 g)
- 1 sobre gelatina
neutra (12 g)
- ½ Vaso de agua
- Fresas, moras,
grosellas, etc. para decorar
PREPARACIÓN:
Empezamos nuestra receta poniendo en un bol
un poco de agua fría, y las 8 láminas de gelatina, para que se vayan
hidratando. Seguidamente ponemos en un cazo los 200 ml de leche y lo llevamos
al fuego. Una vez que empiece a hervir, añadimos los 250 g de queso mascarpone
o queso de untar, con ayuda de unas varillas o un tenedor, le vamos dando
vueltas hasta que se deshaga.
Una vez disuelto el queso en la leche, añadimos
los 200 ml de nata, cuando veamos que va a empezar a hervir, añadimos los 100 g
de azúcar, mezclamos bien para que se disuelva, añadiendo a continuación las 8 láminas
de gelatina, bien escurridas del agua donde las tenemos hidratándose. Retiramos
del fuego y con ayuda de un tenedor o varillas mezclamos bien todos los
ingredientes.
Seguidamente forramos la base del molde (mejor desmontable) donde
vayamos a poner nuestra tarta, con papel de hornear, para que nos sea más fácil
desmoldarla, cuando la tengamos lista. A continuación vertemos en el molde la
mezcla que hemos preparado anteriormente, dejándola enfriar hasta que la
gelatina haga su función y se cuaje un poco. Para acelerar este proceso la
podemos meter en el frigorífico.
Una vez se haya cuajado un poco vamos a
preparar la cobertura de nuestra tarta, para ello ponemos el sobre de gelatina
neutra, en medio vaso de agua para que se vaya hidratando. Seguidamente abrimos
el bote de fresas en almíbar y lo ponemos en un cazo, con el caldo o almíbar
que traen, llevamos al fuego y según se va calentando, con ayuda de un tenedor
vamos aplastando las fresas.
Cuando veamos que está caliente, trituramos con
ayuda de una batidora. Una vez trituradas las fresas volvemos a llevar al fuego
y cuando veamos que va a romper a hervir, añadimos la
gelatina neutra que tenemos en el medio vaso de agua. Mezclamos bien con ayuda
de un tenedor o varillas, y retiramos del fuego dejando templar un poquito.
A continuación vertemos
la cobertura de fresas por encima de nuestra tarta de queso que ya estará fría y cuajada,
ayudándonos del reverso de una cuchara para que esta no caiga de golpe. En esta
operación tenemos que tener cuidado para que no se mezcle la cobertura de
fresa, con la mezcla de queso.
Seguidamente metemos en el frigorífico, por lo
menos 3 o 4 horas hasta que todos los ingredientes estén bien cuajados. Con
esto solo nos queda sacar del frigorífico, desmoldar con cuidado y decorar como
más nos guste, pudiendo utilizar unas fresas, grosellas, moras, etc.
























