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martes, 12 de diciembre de 2017

Tarta fresca de mojito

La receta de hoy es una rica, suave y fresca tarta de mojito, con esta tarta tus invitados no se quedaran defraudados. Tenemos que tener en cuenta que como lleva alcohol no es acta para los más pequeños. Es ideal para las personas que les guste esta bebida, que la pueden  disfrutar de una forma diferente. Comentaros que no tiene un sabor fuerte, sino todo lo contrario y el grado de alcohol, es muy bajo pues al hervirlo desaparece. Espero que os guste y os animéis a prepararla.


INGREDIENTES:
Para la base:
- 200 g Galletas de limón
- 65 g Mantequilla
- Un pelín de ron
Para el relleno:
- 300 g Queso crema (tipo philadelphia)
- 220 ml de Agua
- 110 ml de Ron
- 125 g Azúcar moreno
- 50 ml de Limoncello
- 3 Limas (el zumo y la piel por separado)
- 7 Láminas de gelatina (cola de pescado)
- Un ramillete de hierbabuena
Para la cobertura:
- 400 ml de Agua
- 1 Sobre de gelatina de limón
- Colorante azul

PREPARACIÓN:
      Lo primero que hacemos es preparar todos los ingredientes para tenerlos a mano, esto nos va a ahorrar tiempo en la cocina. A continuación ponemos las 7 láminas de gelatina en agua fría, para que se vallan hidratando, como mínimo las tenemos en agua 10 minutos.


      Seguidamente vamos a preparar la base de nuestra tarta, para ello trituramos los 200 g de galletas de limón, nos podemos ayudar de un robot de cocina, picadora, etc. o simplemente las trituramos metiéndolas en una bolsa y le pasamos un rodillo o botella. Una vez que las tenemos trituradas, fundimos en el microondas los 65 g de mantequilla, y los añadimos a las galletas trituradas, añadimos también unas gotas de ron y mezclamos hasta obtener una masa.


      Seguidamente forramos el fondo de un molde desmontable (el mío redondo de 22 cm), con papel sulfurizado (papel de hornear) y cubrimos todo el fondo con la masa de galletas, extendiéndola uniformemente, ayudándonos de una cuchara y reservamos en el frigorífico. 


      A continuación pelamos las tres limas, procurando que la piel no tenga parte blanca, una vez peladas reservamos la piel y exprimimos las limas para sacar el zumo.


      Seguidamente ponemos en un cazo los 220 ml de agua, los 110 ml de ron, los 125 g de azúcar moreno, la piel de las limas, los 50 ml de limoncello y el zumo de las tres limas. 


      Llevamos el cazo al fuego, una vez que vaya a empezar a hervir, añadimos el ramillete de hierbabuena, que previamente hemos lavado y dejamos hervir a fuego suave, durante aproximadamente 15 minutos, le damos unas vueltas para que se disuelva el azúcar. Pasado este tiempo retiramos del fuego y colamos en un bol con ayuda de un colador fino.


      A continuación escurrimos muy bien las hojas de gelatina, añadiéndolas a la mezcla, removemos bien hasta que se disuelva la gelatina. Seguidamente añadimos los 300 g de queso crema y con ayuda de unas varillas, mezclamos bien hasta que el queso este bien integrado y no queden grumos, y dejamos entibiar un poquito.


      A continuación sacamos del frigorífico nuestro molde con la base de galletas y vertemos en el nuestra mezcla de mojito, ayudándonos de una cuchara para que no se rompa la base de galletas, dejamos enfriar un poco y metemos en el frigorífico, hasta que la gelatina haga su trabajo y cuaje nuestra tarta, por lo menos unas 6 horas.


      Pasado este tiempo vamos a preparar la cobertura, para ello ponemos en un cazo 200 ml de agua, llevamos al fuego  y una vez que empiece a hervir retiramos del fuego, añadimos el sobre de gelatina de limón y con unas varillas, removemos muy bien para que se disuelva la gelatina. Acto seguido añadimos los otros 200 ml de agua fría y mezclamos con las varillas. 


      A continuación veremos que tenemos una gelatina amarilla, así que echamos unas gotas de colorante azul y mezclamos para que se ponga de color verde, dejamos enfriar por completo. Seguidamente sacamos del frigorífico nuestra tarta de mojito y ayudándonos de una cuchara para que no se mezcle, vertemos la gelatina con cuidado.


      A continuación metemos de nuevo en el frigorífico, hasta que la gelatina cuaje, mínimo 4 o 5 horas, aunque lo ideal es dejarla de un día para otro. Pasado este tiempo solo nos queda desmoldar nuestra tarta y decorarla a nuestro gusto, bien con unas hojas de hierbabuena, rodajas de lima, etc.


Reservamos en el frigorífico, hasta la hora de servir. 

domingo, 3 de diciembre de 2017

Pez Lorito, Raor, Papagayo, Pinta o Galán

Hoy más que una receta os quiero presentar un pescado muy difícil de conseguir, y que no se sabe si esta mejor su carne o su piel. Son unos pececillos de escamas rojizas y ojillos saltones, entre 12 y 16 centímetros de largo. Este pescado es  rojo por fuera y blanco por dentro, es de una textura dedicada, yodada y muy sabroso, es muy escaso y su precio muy elevado, a veces supera los 100 € el kilo. Se le conoce por varios nombres, galán, raón, raó, pez navaja, papagayo, pez loro, pinta, roso dependiendo de la zona, su nombre científico es  xyrichthys novacula. Se pescan con anzuelo, uno a uno, y como tienen rango de pesca deportiva no pueden comercializarse. Donde más se suelen encontrar es en las Islas Baleares, también en algún restaurante conocido del Maresme (Barcelona) o Almería.  Es muy difícil encontrarlo en otras costas y aún más difícil en los mercados, nadie los tendrá salvo que sean clandestinos. Yo tuve la gran suerte de encontrarlos en Madrid en el mercado Maravillas y a un precio muy razonable. Hay dos personas que les encanta este pescado, su majestad Don Juan Carlos o el pintor Miquel Barceló, que tienen la suerte de comerlos cada año en Mallorca. La mejor manera de cocinarlos son fritos en aceite de oliva muy caliente, yo les he pasado por harina especial para pescado, pero normalmente no hace falta.


INGREDIENTES:
- Pez Lorito
- Harina especial para pescado
- Aceite de oliva extra
- Sal

PREPARACIÓN:
      Lo primero que hacemos es lavar el pescado y dejarlo escurrir un poquito, para que suelte el agua.


      A continuación ponemos abundante aceite de oliva en una sartén y la llevamos al fuego, mientras se calienta el aceite salmos un poquito y pasamos nuestro pescado por un liviano rebozado de harina (especial para pescado).


Una vez que el aceite está bien caliente, freímos el pescado por ambos lados, procurando dejarlos en su punto.


      Una vez fritos sacamos de la sartén y los ponemos sobre un papel de cocina, para que suelten el exceso de aceite.


      Con esto solo falta llevar a la mesa y disfrutar de este maravilloso pescado, de carne muy blanca. Aun así lo mejor es su piel gelatinosa, que funde en la boca, si tenéis el privilegio de probarlos su textura y su sabor os tendrán obsesionados, deseando de volver a probarlos.


"TODO UN MANJAR"